21 de julio de 2008

CRÍTICA


Traigo aquí dos críticas del poemario Quaderno de dexados (1986) que me parecieron curiosas. A lo menos. Una apareció en la revista Manxa y otra en Reseña. La una digamos que más humilde y regional y la otra de altos vuelos.

MANXA
Ciudad Real
DICIEMBRE 1987
QUADERNO DE DEXADOS, de Agustín Romero, Colección Nueva Extremadura, 1986. Cáceres.
Libro extraño y poco habitual este Quaderno de dexados que se nos aparece como una visión analítica, y en ocasiones apologética, de uno de los más sugestivos movimientos de la espiritualidad española del siglo XVI: nos referimos, naturalmente, al iluminismo, que adopta, según la distinción de Boehmer, una doble tendencia, la de los recogidos y la de los dejados; tendencias que habrían de integrarse más tarde dentro de la corriente general del erasmismo.
Esta obra nos ofrece una relación de motivos, personajes y circunstancias lógicamente extemporáneos (tormentos inquisitoriales, beatas, alumbrados...), pero que pueden ser, en algún sentido, extrapolables a nuestro momento presente. Con una expresión a veces deliberadamente arcaizante, un lenguaje alejado de planteamientos esteticistas, un tono que acusa con frecuencia una cierta inclinación lúdica y un estilo que se aproxima en muchas ocasiones al laconismo sentencioso y lapidario de la máxima, Agustín Romero consigue recrear un mundo tal vez poéticamente anómalo, pero válido por su significación.
De las cinco de que consta el libro es la última parte, titulada Azares y necesidades, la que posee una mayor intensidad lírica, puesto que en ella el poeta abandona su distanciamiento de cronista para sumirse por entero dentro del universo poético. Una parte en la que, además, la presencia de la luz y del fuego adquieren una dimensión simbólica por su alusión directa a la iluminación espiritual: Suena mi corazón entre las rejas / como el mar porticando inútilmente. / Es el incendio en que padezco y ardo. / Ardo en la pura luz del claro día.
Urge, aún hoy, una reivindicación seria y profunda, (un desagravio tardío), de esa rica corriente heterodoxa de nuestros alumbrados. Este Quaderno de dexados, de Agustín Romero, no deja de ser una interesante contribución a esa causa.
P. A. GONZÁLEZ MORENO

RESEÑA
de literatura, arte y espectáculos, nº 178-noviembre 1987
Madrid

QUADERNO DE DEXADOS

Escritura reposada
Agustín ROMERO. Quaderno de dexados. Edic. Diario Extremadura, Extremadura 1986.
Hay que destacar la importancia cultural de la labor que lleva a cabo Diario Extremadura publicando y distribuyendo gratuitamente con su periódico estos cuadernillos de poesía, de los que edita por vez 10.000 ejemplares. Resta esperar que en otros lugares cunda este ejemplo.
Agustín Romero es un escritor reposado, reiterativo en sus motivos (la luz, la lámparara, la aurora), distante de modas y corte, crítico y risueño, que dice lo que siente sin ceñimietmos ni concesiones.
Esta obra se divide en cinco apartados que en algunos momentos hacen perder la unidad de resultado final. El libro sufre ello, creo yo. Sin embargo, dejando de lado la estructuración deben valorarse las bellas y no rebuscadas imágenes visuales, las logradas metafóras y aun la incorporación burlesco-realista de la cotidianidad, con lo que logra ampliar la eficacia de la comunicación de su texto a pesar de afirmar: Huyo de la comunicación y de la información. Lo que me interesa es la alusión, la mención, la expresión y la invención...
La construcción del poema parece provenir del distanciamiento, del sosiego del alma, de la contemplación comprensiva del hoy y el ayer:

Leo el Alphabeto Christiano, obnubilado,
a esta orilla del tiempo


Y es verdad que las diferentes épocas no son más que orillas de un accidentado proceso histórico y, por lo tanto, humano, de sus contrastes, clarividencias, claudicaciones: Suben, rotos, los anhelos por los siglos.

La luz es débil:
apagarla cualquiera puede.
La oscuridad es imposible,
sin embargo,

de encenderse.


También al poeta le golpea la realidad y debe compaginar su existir lírico con las necesidades y las ansias más profanas Lo difícil es plasmar esos dos polos, conquistar un tono y romperlo sin destrozar la composición, como en

Quiero que me vuelen miles de mariposas
por las calles blancas
y que me toque la lotería mañana.


Si producir arte implica tropezar con las puertas secretas, escribir poesía, aquí y ahora, parece ser no aportar nada. Pocos lectores la consumen en el mejor sentido del término, pocas instituciones la promocionan, pocas ayudas la alimentan. Sin embargo, aunque Ellos habitan en tinieblas como una obstinación o una compensación catártica, underground pervive, se distribuye e impregna nuestra cultura. Cualquiera lo sabe y lo reconoce, hasta e1 mismo creador:

Y el hombre es grande, dios y libre.
Resplandece iluminado por su luz,

que le es propia y solidaria,

en días oscuros del alma.

Mª. Victoria Reyzábal

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